Cómo trabajar y ser feliz al mismo tiempo

Cómo ser feliz en el trabajo

 

Hace unos días, mientras revisaba de nuevo el informe número trescientos doce, versión treinta y ocho, se me escapó una exhalación espontánea, involuntaria e inconsciente. Sonaba a algo así: “uughf”.

Ese gemido gutural supuso un principio. El de un virus cuyos síntomas se manifestarían muy pronto: hoy me cuesta levantarme de la cama, mañana me dejo la mesa del trabajo desordenada… y acabo viniendo a la oficina en bata.

En esta vida hemos de procurar ser felices en todo momento, incluso cuando estamos trabajando, y no existe nada en el mundo más baldío que la falta de ánimos que nos produce la pereza. Pero no temas, en Oficines vamos a darte las claves, la fórmula mágica, para que puedas salir de esa espiral diabólica comandada por gemidos de cansancio y reforzada por sollozos de desconsuelo.

 

Primera clave, atención:

Sí, precisamente mantener la atención es una de las formas más eficaces de perder la pereza y ganar en salud y bienestar, sobretodo en horas de trabajo.

Si estás pensando que eres incapaz de concentrarte en algo que no te gusta, es que aún no has probado una de las soluciones que te proponemos a continuación:

 

El juego de la cuenta atrás.

Este juego personal te va a resultar tan divertido como encestar diez bolas de papel seguidas, pero además te llevas la ventaja de tener el trabajo hecho. Primero piensa en una tarea que tengas pendiente y cuánto tiempo tardarías normalmente en acabarla. Entonces, prepara una cuenta atrás en tu móvil. Quita el wifi para que no te moleste nadie. Ponte unos cascos. Y ahora viene lo mejor: limítate el tiempo para realizar la tarea. Si tardas dos horas en escribir el informe trescientos doce, ponte una hora y media de plazo. Esta técnica pone a tu mente alerta, garantizado.

Existen disciplinas concretas para mejorar la concentración que seguramente ya conoces, como el mindfulness. Por si no lo conoces, o quieres practicarlo más a menudo, te dejamos una meditación guiada de 5 minutos para que puedas utilizarla en el intervalo de los descansos.

 

 

Descansa

Está científicamente demostrado por la universidad de Winchester que trabajamos mejor cuando descansamos cinco minutos cada hora. Vale, esa universidad no existe, pero prueba nuestro sistema y verás como resulta. La razón de esto: la mente humana no puede estar al cien por cien en todo momento, sino que necesita unos minutos para procesar e interiorizar la información.

El método tradicional es dedicar 5 minutos a cerrar los ojos, fijarnos en nuestra respiración, quejarnos de nuestras suegras, etc. Es decir, realizar una tarea que no tenga nada que ver con el trabajo que estamos desarrollando. Ahora es cuando te viene bien recordar como se hacía mindfulness, ¿eh?.

 

 

Comer bien, no mucho

Hay una gran diferencia entre comerse una pechuga con tortilla francesa a una fabada asturiana con ajoarriero, morteruelo y morcilla de burgos. Que sí, está mucho más bueno lo segundo, pero nuestras ya castigadas arterias agradecerán un gesto por nuestra parte, y nuestro estómago nos lo agradecerá con una tarde productiva, fresca y ligera.