Una pequeña historia de una gran silla

En Oficines no sólo disponemos de un amplio catálogo de muebles de oficina, sino que nos encontramos en constante aprendizaje y estudio de referencias mundiales en cuestión de diseño y arquitectura. El objetivo de todo esto es contar con un amplio conocimiento de todos los elementos que puedan intervenir en nuestro trabajo: El diseño de las sillas de oficina a utilizar, la disposición de las mesas, la cohesión entre el diseño del mobiliario y los colores y estilo de un despacho en particular, etc. Debemos contemplar los muebles de oficina como productos con significado propio, para crear un entorno coherente y donde se transmita un mensaje unificado.

El mobiliario también tiene su lugar en la historia, y vamos a dedicar este artículo para hablar de una de las sillas más conocidas en el mundo, cuya primera exposición tuvo lugar en Barcelona.

La historia de la silla Barcelona se remonta a 1929, cuando un hombre llamado Ludwig Mies Van de Rohe creó el Pabellón Alemán en Barcelona. El Pabellón fue el edificio de representación de Alemania en la Exposición internacional de Barcelona. El edificio simbolizaba el carácter progresista y democrático de Alemania tras la primera guerra mundial.

 

 

Sin embargo, Mies también diseñó el mobiliario interior del edificio, y creó una pieza que hoy por hoy perdura en el conocimiento de casi todo el mundo. No es ni más ni menos que la Silla Barcelona, un innovador mueble creado a partir de cuero de cerdo y perfiles tubulares de acero inoxidable.

Ludwig, al igual que muchos otros arquitectos, entendió la importancia de utilizar el mobiliario correcto, con el fin de que éste funcione como un complemento para presentar el significado del edificio.

Las armoniosas proporciones de la silla y sus elegantes formas la convirtieron en un objeto de culto, y en un mueble de oficina que ofrece distinción, buen gusto y una personalidad propia.