Estas son las técnicas mindfulness para la oficina que funcionan

Los Reyes han dejado sus regalos y con ello, comienza la verdadera rutina del nuevo año. Estamos seguros de que para muchos supone un auténtico bajón y por ello, se deben buscar alternativas que nos ayuden a estar más relajados y a sentirnos mejor en el trabajo. En un anterior artículo, os indicábamos cómo hacer yoga en la oficina y hoy, os enseñaremos algunas técnicas mindfulness con las que poder relajarnos y evitar que el estrés aparezca.

Toma consciencia del momento y escucha a tu cuerpo

Seguramente habrás escuchado la palabra mindfulness y desconocerás en qué consiste y qué efecto transformador puede tener en una empresa. Se trata de una reflectora occidental de la meditación tradicional asiática que se ha puesto cada vez más de moda entre profesionales para así hacer frente al exceso de información, la multitarea o la desconexión entre el cliente y compañero.

En primer lugar, mencionaremos la rueda del tiempo. A veces, tenemos la sensación de que 8 horas diarias de trabajo no son suficientes. Para no estresarnos, lo mejor es hacer uso de esta técnica. Para ello, escribiremos en cada franja horaria cuáles son las tareas que debemos realizar en un día corriente, ya sean de trabajo o de la vida personal. A continuación, las calificaremos del 1 al 5 por orden de importancia, donde la 5 será la que tenga mayor prioridad. Seguidamente, nos centraremos en qué consumo de energía nos consume y para ello pondremos signos + para le bienestar y dignos – para el estrés. Por último, analizaremos los resultados y extraeremos conclusiones.

Por otro lado, debemos priorizar las tareas, puesto que somos incapaces de abarcarlo todo. Gracias al mindfulness nos daremos cuenta de esta realidad y priorizaremos las más importantes, además de que combatiremos la multitarea. Para ello, cogeremos lápiz y papel y valoraremos las tareas en beneficiosas, perjudiciales o neutras. Estas últimas empeoran nuestro estado de ánimo y las beneficiosas lo mejorarán. Las beneficiosas son las que se deberán hacer una vez se han cumplido las imprescindibles. Por su parte, las perjudiciales necesitarán de una clasificación en las a importancia y urgencia.

Por otro lado, en caso de que nuestro jefe sea muy exigente, deberemos responder y no reaccionar. Aquí no podemos optar por la agresividad verbal ni por la pasividad. Para ello, podemos hacer uso de la aceptación. En este sentido, nos focalizaremos en dejar de pelearnos con lo que ha pasado y no se puede cambiar. Extraeremos los aspectos positivos de las experiencias que hemos vivido desde la aceptación, nunca resignándonos.

Delegar no es una opción, es una obligación

Gracias al mindfulness podemos disminuir el diálogo que tenemos interno en el momento en que escuchamos a otras personas. Así, evaluaremos qué dicen y no nos guiaremos por impulsos, respondiendo de forma idónea. Dejando que expresen sus mensajes, conseguiremos que el trabajo en equipo sea efectivo y sobre todo, de calidad.

Por otra parte, gracias al mindfulness evitaremos los roles invasivos que tenemos al supervisar todas las tareas y a estar por encima de los roles de cada compañero. Si hemos asumido anteriormente que no podemos abarcarlo todo, lo mejor es realizar técnicas de respiración y meditación, centrándonos en la escucha activa y la atención plena. De este modo, replegaremos las fuerzas internas y dejaremos hacer a nuestros compañeros desde la base de una confianza real. El éxito no depende de lo que haga uno mismo, sino de lo que se consiga en equipo.

En este sentido, podemos hacer uso de la meditación de 1 minuto. Nos centraremos en la respiración para así reducir los pensamientos y fomentar que las emociones se regulen. Lo más idóneo es hacerlo al empezar el día o cuando prevemos que habrán situaciones de estrés. Así, tomaremos consciencia de la tarea a realizar y nos olvidaremos de las obligaciones.

Al fin y al cabo, el mindfulness no es una técnica, sino una práctica y un estilo de vida que debemos incorporar diariamente para que rinda en nuestra vida. Debemos hacer uso de ello no solo en el trabajo, sino también dedicarnos 10 minutos al día en casa una vez ha finalizado el día. Pondremos atención a nuestro cuerpo realizando un escáner por cada parte de nuestro cuerpo para así disminuir los pensamientos recurrentes Ahora es el momento de que las pongamos en práctica desde nuestra silla de la oficina o el sofá de nuestra casa para disfrutar de una mente sana in corpore sano.