Descubre cómo gestionar las emociones de la vuelta a la oficina

Tres meses que se nos han hecho eternos. Así hemos vivido los españoles el Estado de Alarma más longevo de nuestra historia. La crisis del coronavirus impuso esta realidad y tras un trimestre marcado por una inquieta actualidad, ahora empezamos a ver luz en el camino. Gracias a ello, muchas empresas han vuelto a la normalidad y con ello, a reincorporar a sus empleados paulatinamente. En ciertos casos, se ha realizado escalonadamente e incluso compaginando el trabajo en remoto con el presencial. Volver a la oficina guarda relación con enfrentarse a miedos y sensaciones que hasta ahora eran desconocidos. ¿Cómo gestionar la vuelta a la reincorporación laboral? En este artículo explicamos la manera.

Los días son más flexibles

Las últimas semanas han destacado por ser, cuanto menos, estresantes. El aislamiento social, el miedo al contagio, la infoxicación o la incertidumbre han digo detonantes de que apareciese el estrés. Cada persona ha vivido el confinamiento de una forma distinta, donde han estado en soledad, en compañía, compartiendo piso con gente que no conocían tanto… Y a ello, le sumamos que cada persona tiene un carácter distinto, por lo que hay sentimientos y emociones diferentes. Sentimos ira, tristeza y nos lleva a emociones negativas que nos impiden avanzar en el camino al trabajo.

Expertos en psicología, destacan que existe una necesidad de ir lentamente hacia la ruptura de la barrera del miedo. Es decir, acostumbrarse a volver a trabajar con los compañeros, comer de nuevo con ellos y entablar las conversaciones típicas, pero con distancia. Ahora tenemos que acostumbrarnos a las nuevas rutinas, los horarios que han cambiado y la vuelta al contacto social. Señalan que se volverá a la situación re-Covid en oficinas, pero aún se tardará tiempo. Todo es un efecto transitorio, donde los trabajadores regresaremos a las oficinas tarde o temprano.

Asimismo, apuntan que es cierto que en un primer momento los trabajadores notarán cierta ansiedad, por el hecho de que desconocen qué se van a encontrar. Temen que haya personas asintomáticas y por ello, las empresas deben esforzarse por crear zonas de trabajo seguras para minimizar riesgos. Los dos o tres primeros días son los más delicados en cuanto al miedo, pero poco a poco se habitúan a ello. No hay que olvidar que han vivido un confinamiento duro, donde han tenido niños en casa, mascotas, jornadas largas, situaciones familiares complicadas, etc.

Los primeros días son menos productivos

Es lógico que durante los primeros días de trabajo en la oficina el desempeño laboral sea menor. La ansiedad y la productividad en este caso van de la mano. Si bien cierta ansiedad es buena para cumplir los objetivos, cuando sobrepasa los niveles se vuelve el peor enemigo. No se descarta que existan bajas por ansiedad y por ese motivo, los jefes tienen que ser comprensibles y ser flexibles en cuanto a los días para cambiar planes de un día para otro. Asimismo, hay que tener consideración con las situaciones personales y familiares de cada uno.

Psicológicamente, es importante enseñar a nuestros empleados cómo deben fortalecerse ante la situación y cómo llevar a cabo distintas estrategias para poder gestionar mejor el estrés. Los trabajadores se sentirán inseguros por si pierden su trabajo y lo cierto es que un entorno de crisis no ayuda. También hay que tener en cuenta que la vuelta con los compañeros de trabajo puede ser complicada, puesto que los trabajadores pueden verles como peligrosos por transmitirles el virus.

Empresas cada vez más unidas

Desde las empresas están llevando a cabo diferentes herramientas para que la vuelta a la normalidad sea lo más sencilla posible. Hay que apostar por el apoyo psicológico, respetando las indicaciones para mantener la distancia social y un entorno con mayor seguridad. Por otro lado, hay que remarcar que muchos compañeros han reforzados su comunicación, han permanecido más juntos y han fortalecido sus relaciones.