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Ludismo: Dícese de aquel movimiento iniciado en 1811, donde artesanos ingleses protestaban contra las nuevas máquinas de tejer, las cuales sustituían sus empleos. 5 años más tarde el movimiento ludita desapareció.

Hace más de 200 años de aquellos actos, donde se creía que el progreso tecnológico implicaría la eliminación de los puestos de empleo. Obviamente, en aquellos tiempos la tecnología no avanzaba a la velocidad de hoy en día, y por ello suponía un problema menor para las personas que desarrollaban las labores que más adelante harían las máquinas.

 

Maquina de sumar antigua

 

Esta maravilla tecnológica, creada en 1888, se bautizó con el nombre de “máquina sumadora”, aunque no sustituyó ningún empleo.  

Sin embargo, desde la primera máquina de tejer hemos experimentado un boom con un crecimiento no progresivo sino exponencial. Si hiciésemos una retrospectiva, por ejemplo a los años noventa, nos daríamos cuenta del gran salto que estamos experimentando. En dos décadas, hemos pasado a ser una sociedad informatizada y conectada, que trabaja casi constantemente unida a la tecnología digital. No mucha gente tenía ordenador a principios de los años 90. En 2017, resulta difícil pensar que alguien no tenga ordenador ni internet.

La era digital y tecnológica que atravesamos ha cambiado indudablemente nuestra forma de trabajar. Sin embargo, cada vez existen más trabajos disponibles, devenidos precisamente a causa de la propia tecnología. Así, aquellos artesanos de hace dos siglos, hoy en día pueden ser diseñadores industriales y producir en masa sus creaciones a miles de kilómetros de distancia.

Si bien es cierto aquella famosa frase que dice “podemos predecir el futuro mirando a nuestro pasado”, debemos estar atentos al cambio que estamos viviendo. Como decimos, la tecnología está experimentando un crecimiento exponencial. Según Moshe Vardi, profesor de Ciencias de la computación en la Rice University, el 50% de los empleos actuales desaparecerá en los próximos 30 años.

 

 

Una representación artística de cuál podría ser nuestra realidad en tres décadas.

 

Aunque estamos seguros de que la situación no llegará a los extremos que nos definen en el cortometraje, son muchas las preguntas que nos suscitamos cuando vemos cosas como esta:

 

 

 

Un supermercado sin personas en Seattle, EE.UU. Esta idea ya es una realidad.

¿Acabarán los robots por sustituirnos en todos los trabajos? ¿Qué opináis?