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“Todos estamos atrapados en una armadura”. La diferencia reside en qué hacemos para salir de ella.

 

Aunque seamos una empresa de muebles de oficina, hoy no vamos a hablar de trabajo, ni de horarios, de productividad laboral ni diseño de espacios de trabajo a medida.

Vamos a hablar de tu yo personal, una vez llegadas las 6 de la tarde. Sí, ese espécimen de posaderas planas y lumbago dolorido que ansía llegar a casa para ¿tumbarse en el sofá?, ¿abrir un vino?, ¿abrazar al perro?

No sabemos qué es lo que más deseas pero sí lo que más debieras. Si no, no te habrías identificado con el título del artículo. Quítate los zapatos, ponte alguna sinfonía chillout con relajantes gemidos de delfines, descorcha una botella de vino y disfruta del artículo que vas a leer a continuación, porque quizás ésta se convierta en la última vez que te repantingues en el sofá cada vez que llegues a casa después de trabajar.

Lo cierto es que nuestro yo personal después de las 6 justifica sus actos con varias frases comodín, del tipo “merezco un descanso después de trabajar todo el día” o “una copa de vino contiene gran cantidad de antioxidantes”. Pero existen dos frases principales que se complementan y contradicen,  representando uno de los principales problemas que nos preocupan día a día.

La primera de ellas surge de forma espontánea, aunque recurrente. Nos viene a la mente como un relámpago caído en el estómago después de ver cómo el calendario nos acerca al verano. Nos tocamos la tripita e inmediatamente surge esta frase:

 

“Tengo que ponerme en forma”

Y entonces llega el día en el que decidimos ponernos el despertador una hora antes para salir a correr. Y ese es el día en el que descubrirás el poder de la mente para ponerse excusas persuasivas.  Así que decides cambiar de plan, porque madrugar no es lo tuyo. A partir de ahora, harás ejercicio después de trabajar. Preparados, listos, ¿ya?.

La segunda frase es la protagonista indiscutible del día a día. Se expresa con una simpleza absoluta, aunque encierra grandes verdades nos tan obvias:

 

“No tengo tiempo”

Reloj de placas vintage

Todos tenemos tiempo si nos organizamos, querer es poder y bla, bla, bla. Tienes razón, no hay tiempo para enfundarse unas mallas y salir a correr una hora cada día. O para embutir tu cabeza en un apretado globo de látex y echarte a una piscina cubierta como si fueras un pato. ¿Dónde nos dejamos la dignidad?

Nadadora en una piscina

Necesito ponerme en forma y no tengo tiempo. Dos realidades paralelas, unidas y separadas, amores imposibles. Sin embargo, desde hace unos años ha llegado una nueva palabra capaz de romper con ese ser interior que nos domina por las tardes, con las excusas y las justificaciones horarias. Tiene nombre americano, pero no es una persona. Se llama HIIT.

Por si aún no lo conocías, el entrenamiento HIIT se basa en rutinas de trabajo de corta duración (25 o 30 minutos) a una alta intensidad. ¿Bien? Esto nos permite romper la barrera del tiempo y la de ponerse en forma, porque está comprobado científicamente que es uno de los métodos más efectivos y rápidos para ponerse como el primo de Zumosol.

Existen cientos de páginas web donde explican al detalle el método HIIT y sus diferentes ejercicios. Sin embargo, somos conscientes de que podemos colapsar con la gran cantidad de información presente en las redes, así que hemos seleccionado algunos artículos que pueden serte útiles si aún no conocías este deporte.

Concepto del HIT :

http://www.singimnasio.com/entrenamiento-de-alta-intensidad-o-hit/

 

Recomendaciones:

https://www.vitonica.com/entrenamiento/cardio-o-hiit-para-quemar-grasa

 

¡PARTE PRÁCTICA! Este chico tan majo puede servirnos de ayuda para realizar rutinas completas de HIIT. Os dejamos dos videos para iniciaros en el luminoso mundo de ponerse en forma mediante sesiones de pocos minutos.